sábado, 31 de mayo de 2014

Las 2 Am

Las 2 Am

Son las 2:52 Am, estoy en mi cama intentando sin resultado conciliar el sueño, abrazando una almohada tratando de sentirme menos solo... no sirve ni un poco. Solo consigo llenar mi cabeza de recuerdos, de nostalgia, de sueños inútiles acerca de lo que podría ser éste momento si tú, la parte que me completa, estuvieras aquí en el lugar de esa almohada.
Llegan a mi mente recuerdos de viejos y casi insignificantes amoríos que solo trajeron a mi vida una inmensa agonía y un igualmente grande vacío emocional.

Pienso lo inútil que es imaginar algo que probablemente nunca pasará. Siempre me he reprochado ese comportamiento; soñar con lo irreal; con eventos que viviría de increíble manera si tan solo no imaginara lo bueno que podría ser. Simplemente no puedo evitarlo, cada cosa de este mundo bello pero lleno de injusticias me recuerda a ti, nuestras conversaciones, los pocos pero especiales y ridículos momentos que pasamos juntos, pero sobre todo, me hace pensar en lo que sería de nuestras vidas si estuviésemos juntos, en el mundo que juntos hemos desarrollado como el perfecto para un par de personas como nosotros, me pierdo casi hasta el punto del no regreso, punto donde quisiera quedarme, pero no puedo, no soy capaz de rendirme y dejar atrás todo lo vivido solo por una fantasía... una falsa fantasía.

Soy consciente de que vernos un momento, sólo nos hará más daño, nos hará anhelar con más fuerzas lo queremos, pero aún no podemos tener, sin embargo, no resisto pasar más tiempo alejado de ti, alejado de tu mente, alejado de tu sabiduría y alejado de los complejos que te hacen mucho más bella... por eso quiero verte... porqué sé que ataré a mis manos el lazo que nos separa y nos conecta al mismo tiempo, y no pararé de halar hasta que logre el objetivo, y seguiré halando, para construir  las metas que juntos planeamos, así cuando muera, lo haré feliz y en paz, sabiendo que pude hacer feliz a la persona más importante de mi vida.

Ya son las 3:42 Am, aún no logro conciliar el sueño, pero estoy más tranquilo, y tengo más ánimos para seguir adelante y no decaer ante los obstáculos que la salvaje vida nos presenta, será muy difícil y desafiante, pero lo vida hay que vivirla, y si en realidad existe un dios, él nos ayudara a hacerlo y conquistar nuestras metas, seguramente, juntándonos...


A.I.M.

jueves, 6 de febrero de 2014

Es La Hora

Es La Hora

¡Dios! Llevo más de 7 años soñando, teniendo fantasías con los recuerdos más profundos de mí ser, con amores imposibles, con aventuras impensadas, siete años soñando con una vida en ensueño, valga la redundancia.

He perdido siete años de mi vida en una cama recibiendo alimento por un tubo, escuchando pronósticos desalentadores de doctores, uno diferente cada día, cada uno con un pronóstico distinto, pero igual a la vez. Todo este tiempo he tenido a mi familia a lado y lado de mi cama, aunque, no entiendo porque, no he sido el mejor ellos, no merezco su solidaridad ni compasión.

Sí eso llamado karma existe, el mío no ha de ser el mejor. Mi vida no ha sido más que equivocaciones aquí y allá, y todas esas equivocaciones han dejado una marca con mi rostro en cada uno de los corazones que toqué.

Desearía poder volver en el tiempo y decirme a mí mismo: “vas por el camino equivocado”. Pero, lastimosamente, perdí mucho tiempo en cosas que arruinaron mi vida.

¡Pero qué estoy diciendo!, aún tengo tiempo, solo debo despertar. Seguro mi despertar los sorprenderá, hace un tiempo estudiaron la idea de dejarme dormido para siempre, seguro que se alegraran.

-       Hola, ¿alguien?
-       Por Dios has despertado, ¿Cómo estás?, ¿Te sientes bien?

Mi madre, no esperaba que estuviera aquí, la he lastimado mucho, supongo que madre es madre.

-       Sí, estoy bien madre, me siento muy bien.
-      ¡Oh! Gracias a Dios que despertaste, han pasado 7 años, nunca has estado solo.
-       Lo sé, de alguna manera estaba ligeramente consciente.

Mi madre estado siempre con migo, siempre dándome consejos, consejos que no siempre seguí, siempre argumentando que debía dejarme vivir, uno de mis muchos errores, he vivido ese famoso refrán que dice: “quien no escucha consejo no llega a viejo”. Ahora solo debo salir y continuar por el buen camino.

Ya estoy en casa, solo pasé una semana más en el hospital, en observación según decían, toda mi familia se ha reunido en torno a mi regreso. No esperaba tal atención de su parte, debo decir que pensaba que no quedaba nadie con algún buen sentimiento para mí en mi familia.

Ya han llegado todos, solo espero que la persona más especial en mi vida llegue, estoy ansioso, no sé si ella aún me quiere, después de todo, llegue a mi antiguo estado después de un momento de rabia hacia ella, en el que dije cosas que no debía.
-       Hijo, ¿Cómo te sientes?, te veo un poco triste.
-       Madre, pues solo espero que venga Ana, ¿sabes si vendrá?
-       No estoy segura hijo, estaba muy mal la última vez que la vi.

Lo que menos deseo es que Ana este pasando por un mal momento gracias a mí. Creo que debo resignarme y esperar el momento indicado para verla.
Ya era tarde, la noche había llegado a su clímax, estoy parado frente a la ventana, con un vaso de jugo de zanahoria delicioso, ese que mi madre sabe que me encanta.

¿Quién es ella?, ¡es Ana!

-       Hola Ana.
-       Hola…
-       ¿Cómo estás? Han pasado siete años.
-       Bien… creo, oye Javi, ya vi que estas bien, es hora de irme.
-      No, espera tengo que decirte algo, bueno a todos, por favor espera, serán solo unos minutos.
Escuchen todos, tengo un anuncio que hacerles. Esta noche es la primera de una nueva vida, sé que he hecho cosas muy malas, que he arruinado mi vida y parte de la suya. Esto siete años en coma me han hecho pensar, todos hacen parte de mi vida, cada uno ocupa un pedazo de mi corazón, hoy quiero pedirles perdón por todo lo malo que he hecho y les aseguro que, a partir de hoy, cambiaré mi forma de vida, mi forma de ser y mi forma de pensar para recuperar todo su amor y cariño hacia mí.


Hoy Comienza mi nueva vida.

sábado, 25 de enero de 2014

Solo Una Cosa

Hoy, puede que sea el hombre más infeliz de todos, he perdido todo lo bueno que solía tener, todo los que me daba una razón para vivir y ser ese hombre inspirador como los que se ve en televisión, siempre con una sonrisa en el rostro.
Recordar lo que alguna vez fuimos, los que pudimos haber sido, nuestras locuras y ocurrencias, todas esas que día a día hacían un poco más fuerte nuestra relación, todas esas aventuras cuyo recuerdo nos unía en momentos difíciles, esas que a pesar del tiempo siempre estaban vivas, vigentes, recordándonos lo que éramos cuando estábamos juntos, todo eso es lo que ahora me entristece. No cabe en mi cabeza pensar que ya no estarás a mi lado en todo momento, como siempre lo estuvimos, pensar qué será de mi vida ahora que no te tengo.
Si Dios me concediera un solo deseo, ese deseo sería poder volver en el tiempo y evitar hacer ese daño irreparable que te hice. Sé que no puedo volver en el tiempo, sé que nada de lo que hoy haga te devolverá esa alegría, y ese brillo intenso que había en tu rostro cada vez que te veía, mis deseos de vivir han llegado a un punto en el que ya no tengo la capacidad pensar y decirme “ella no lo es todo”, la realidad es que tú eres mi todo.
Tu cabello perfecta y hermosamente desarreglado en las mañanas me decía “ella es hermosa, consérvala”. Tu manera de ver la vida al sonreír incluso en las peores desgracias me alentaba cuando ya no podía más. Tu liderazgo y decisión que me arrastraban contigo a donde fueras.
Eres simplemente la mujer perfecta, no puedo expresar en palabras todo lo que eres, pero estoy seguro de que sin ti, sin tu amor, soy simplemente una hormiga más, entre millones.
Solo me hace falta una cosa para vivir, y es tu amor. Ahora no tengo porque vivir, por eso te escribo esta carta, para despedirme y dejar claro lo que nunca te dije. Te veré desde el infierno, porque estoy seguro de que iras a cielo, y yo al infierno después de lo que hice. ¡Adiós!

¡Te Amo!

Voces

Voces que no haces suspirar, voces que nos hacen llorar, voces que nos hacen de alegría y de tristeza gritar.

Esas voces a las que cada persona les da un tono diferente, y que tienen efecto diferente en cada uno de nosotros.

Esas voces, por diferentes que sean, tienen la capacidad de hacernos olvidar, hacernos amar, hacernos recordar y sobretodo, de hacernos pensar.

Todos tenemos voces diferentes, todos debemos aprender a usarlas en un proceso que inicia desde el mismo momento en que nacemos, ya sea con un llanto ensordecedor, o uno que pasa desapercibido.

A lo largo de nuestras vidas debemos escuchar muchas voces, unas entran, otras no, pero siempre hay una voz que con su característica única, hace que nuestros sentidos vacilen, y que tiene el poder de volvernos unos completos idiotas si no las tenemos a nuestro lado permanentemente.

Esa es la voz del amor, una voz sencillamente inolvidable, y absolutamente necesaria, voz que solo proviene de dos personas: una madre, y el amor verdadero.